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Buenos Aires,
   

 

Berlusconi sorprende con fuertes medidas y tiene el 55% de apoyo

Decisión. Resolvió el caos de la basura y reprime delitos e inmigración ilegal

Silvio Berlusconi

Italianos en América /Buenos Aires 25-8-2008

Las expectativas de los italianos se han visto superadas por lo que ha hecho el primer ministro Silvio Berlusconi en la etapa inicial de su nuevo período de gobierno. Realizó fuertes acciones que suscitan el apoyo popular.

Silvio Berlusconi superó el período de los primeros cien días de gobierno y puede haber hecho lo imposible: en un grado sin precedentes en la historia moderna de Italia, afianzó el control de una nación que parece ser ingobernable. Los partidos políticos de oposición están empantanados en peleas, mientras Berlusconi, quien es Primer Ministro por tercera vez desde 1994, -triunfó por amplia diferencia en las elecciones realizadas el 13 de abril- tiene un nivel de aprobación del 55%, superior al de Gordon Brown (Gran Bretaña), Nicolas Sarkozy (Francia) y José Luis Rodríguez Zapatero (España).

Resulta sorprendente que alguien haya logrado ser tan exitoso. Más que la mayoría de los países de Europa occidental, Italia ha sido asediada por la corrupción desde hace años y por un sistema que asigna peso político desproporcionado a los pequeños partidos. El antecesor de Berlusconi, Romano Prodi, fue frenado por la pequeña mayoría que su partido de centro-izquierda tuvo en el Senado y por la frágil coalición gobernante de nueve partidos. Sin embargo, Berlusconi, el magnate de los medios de comunicación, de 72 años, explotó con sagacidad la ley electoral de 2005 que elimina a los pequeños partidos y logró una arrolladora victoria que sorprendió a todos y de la cual, la oposición todavía está intentando recuperarse.

Su partido de centro-derecha ahora tiene 174 bancas en el Senado (contra 132 de la izquierda) y mientras disfruta de una suerte de luna de miel con el electorado, no ha perdido el tiempo para consolidar su autoridad. Uno de sus primeros actos fue impulsar una ley que le otorga a las cuatro principales autoridades nacionales, incluyendo al Primer Ministro, inmunidad ante eventual procesamiento durante el desempeño de la función pública. Las normas también comprenden al Presidente de la República, así como a los de la Cámara de Diputados y del Senado. La ley fue aprobada por amplia mayoría el mes pasado y puso punto final a acciones contra Berlusconi, que él y quienes le apoyan afirman que tuvieron motivos políticos.

No pasó inadvertido el hecho de que esa ley pudiera significar un posible conflicto de intereses, pero los italianos tienen suficientes problemas para prestarle demasiada atención al tema. Después de diez años de crecimiento económico cercano a cero -Bank of America pronostica crecimiento de 0.5% para el corriente año- reclaman seguridad financiera y de otro tipo. Berlusconi responde, con una actitud de mano de hierro en guante de terciopelo. Ha sido emblemática su capacidad de limpiar las calles de Nápoles, que durante meses estuvieron cubiertas por la basura, en parte porque las comunidades cercanas simplemente no confiaron que el gobierno pudiera administrar los vertederos. Siempre fiel a su condición de estrella del espectáculo, Berlusconi encabezó reuniones del gabinete ministerial en Nápoles -cumplió de esa manera una promesa de la campaña electoral, hasta que la basura fuera retirada- y designó a un "zar" con poderes para resolver el problema.

En julio, el Parlamento aprobó el plan de Berlusconi para abrir vertederos e incineradores y autorizar a los soldados a proteger esos lugares de residentes furiosos. Pocos días después, Berlusconi anunció que habían sido levantadas 50.000 toneladas de basura.

Con similar decisión abordó la percepción que tienen los ciudadanos de que los delitos violentos están en aumento, pese a que las cifras muestran lo contrario, y que los extranjeros son los culpables. En julio, el gobierno declaró el estado de emergencia para combatir la inmigración ilegal y propuso legislación para hacer obligatoria la toma de huellas dactilares a todos los gitanos que viven en campamentos en Italia. Berlusconi suavizó el plan ante la oposición de grupos defensores de los derechos humanos y de la Unión Europea. Pero, a comienzos del corriente mes, desplegó miles de soldados a lo largo de Italia, en una acción destinada a reprimir la inmigración y los delitos menores.

Ese tipo de táctica dura podría darle a Berlusconi la fuerza para abordar algunos de los problemas más profundos de Italia. Los italianos ahora tienen una de las cargas impositivas más altas de Europa Occidental con 43%, mientras sus salarios están entre los más bajos, lo que ha derivado en evasión impositiva generalizada.

La deuda pública se mantiene a más del 100% del PIB y su servicio le cuesta a Italia entre 5% y 6% del PIB por año, sostiene Gilles Moec, de Bank of America.

Berlusconi se comprometió a reducir el gasto público (en contraste con su primer gobierno), pero si lo hace se dificultará el cumplimiento de su promesa de reducir los impuestos y estimular el crecimiento económico. El Primer Ministro debe buscar la manera de hacerlo. Los italianos se sienten a gusto con él en el gobierno, pero lo que realmente desean es estabilidad económica. Recoger la basura y asediar a los inmigrantes no será suficiente.

Hubo 4.000 expulsados, pero continúa la inmigración ilegal

(Ansa) Unos 700 inmigrantes clandestinos desembarcaron en la isla italiana de Lampedusa, el territorio más cercano a la costas de África, al Sur de Sicilia, cuyo centro de primera recepción está a punto de colapsar.

La guardia costera interceptó una embarcación con 349 personas a bordo en un punto cercano a esa isla, a 200 kilómetros al Norte de las costas africanas. Mas tarde, un segundo grupo de 88 inmigrantes, entre los cuales 15 mujeres, fueron auxiliados frente a la costas de Lampedusa, mientras otro grupo de 42 extranjeros llegó directamente a la isla.

El jueves pasado, 335 personas, entre las cuales 57 mujeres y 18 niños originarios de Eritrea, llegaron abarrotados en una embarcación al puerto siciliano.

Según datos de un informe del ministerio del Interior, más de 15 mil inmigrantes sin papeles alcanzaron las costas peninsulares durante este año, frente a los más de 8 mil del mismo período precedente.

De enero a julio de 2008, fueron expulsados de Italia más de 4 mil extranjeros, en aplicación de una medida que es parte de una ley de seguridad impulsada por el ejecutivo de Silvio Berlusconi, calificada por la oposición de mano dura contra extranjeros.

Fuentes : Ansa /Newsweek Roma /El País

 

 

 

 

 

 
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