Buenos Aires , 23-3-2006
Italianos en América agradece a todos los
lectores los centenares correos electrónicos
que nos envían confiando en nosotros, y
apoyándonos frente a terceros que intentan
copiar nuestro proyecto periodístico, incluso
nuestro nombre de dominio web.Parece que molesta,
incluso a ciertos sectores políticos, nuestra
independencia de criterio, que no es otro que
informar libres de ruidos comunicacionales, a
la colectividad italiana, y al público
en general que por diversos motivos se interesa
en este sector de la sociedad.Todo el staff de
Italianos trabaja sin cesar día y noche,
para poder ofrecer cada día un producto
mejor. Cuando se cierran nuestros ojos en Argentina,
se abren los italianos, responsables de miles
de otros detalles que hacen al proyecto periodístico
en curso. Así nuestra web siempre está activa. Y cuidada. |
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Me
preguntaban en distintos reportajes radiales,
qué pienso de este proceso electoral en
el exterior, y en particular en Sudamérica.
La verdad es que creo, y quiero compartirlo con
ustedes, que el hecho de poder ingresar a la política
italiana y a la institucionalidad de ese país,
es un logro importantísimo e histórico.
Y si se sabe utilizar, de mucho provecho para
"la Italia" que vive fuera de Italia.
Pero es un logro -democrático- que debe
acompañarse con una genuina comunicación
entre votantes y candidatos, hoy, y entre ciudadanos
y representantes luego de la elección.
La clásica política schumpeteriana
presente en tantos países del mundo, que
considera el proceso eleccionario como un medio
similar al mercado económico donde los
votantes son considerados meros consumidores que
compran con su voto, a un determinado "candidato-
producto", a mí me gusta muy poco.
Especialmente porque desde esta visión,
se considera al votante como un sujeto de racionalidad
decreciente, que tiende a "no pensar"
demasiado su voto, justamente porque su formación
- e información- sobre asuntos públicos
es casi nula. Además, para el pensador
Joseph Schumpeter, la democracia quedaba restringida
al mero acto eleccionario. Realmente un concepto
muy particular, aunque bien difundido en occidente.
Discrepo con esta línea de pensamiento
y por eso, para que los procesos y las democracias
sean cada vez más participativas y menos
"electoralistas" en el sentido schumpeteriano
de la clasificación, es necesario iniciar
un camino en donde el respeto, la tolerancia y
la información estén presentes en
todos los ámbitos; político, periodístico,
comunitario incluso escolar, para que de paso
cuando crezcamos, seamos mejores ciudadanos, votantes
y ni qué decir, políticos.
Las comunidades italianas necesitan leyes que
igualen la asistencia social y pongan fin al asistencialismo,
información clara sobre los derechos que
acarrea el portar la doble ciudadanía,
y que se potencie la comunicación con las
instancias de organización intermedias
como -los Comites y Patronatos- y también
con los Consulados, ya sabemos y lo han dicho
aquí casi todos los candidatos.
Nadie culpa a nadie desde estas líneas,
solo intento decir que debemos aprovechar este
proceso para que no sea solamente un acto electoral,
sino la puerta de entrada para sentirnos más
italianos y poder reclamar luego, a través
de quienes hoy prometen trabajar por nosotros.
editora@italianosenamerica.com
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