Por Silvia Garnero

Buenos Aires, 24 de septiembre, 2006
Hoy leía un noticia que difundìa la opinión de los italianos sobre la Unión Europea (UE) y su relación con la misma. Parece ser que nuestros connacionales de Península ponen su fe en el crecimiento numérico de dicha Comunidad en los pròximos 15 años pero no en la adhesión por ejemplo de países que están en la lista de espera para ser integrados como Turquía o Ucrania.
Los resultados obtenidos fueron revelados por una encuesta de la fundación Bertelsmann en 13 paìses de la UE , y que arroja cifras de un 60% para los italianos que creen que esta estructura contará en el 2020 con más de 27 paìses miembros , entre los cuales el pròximo año deberían estar Rumania y Bugaria. Solo el 32 % de los entrevistados en cambio, cree que Turquía podrìa entrar y un porcentaje aún menor son quienes ven a Ucrania como miembro del bloque regional.
Estos datos me llevaron a reflexionar, sobre lo poco que se difunde acerca de la pertenencia -y posibilidades de interacción-entre los italianos que vivimos en el exterior y la Unión Europea, a la cual también pertenecemos. Más allà de quienes se lanzan en aprobación de sus legìtimos derechos para obtener la ciudadanía italiana, con vistas a abitar en España, las posibilidades que pueden abrirse, en cuanto al comercio, la educación y la cultura con los miembros del Bloque con que Italia interactúa sólidamente, para nosotros es casi una realidad lejana y muy poco conocida.
Ahora que tenemos legisladores, que llegaron al parlamento italiano con nuestros votos y renovarán posibilidades - o no- con el mismo mecanismo, deberían también apostar a informar a los ítalo-americanos (así llamo en sentido genérico a quienes desde América toda tenemos acceso a la ciudadanía italiana, ya sea que vivamos en el norte, en el centro o sur del continente), sobre las posibilidades de interacción con Europa, que van màs allá de las por ahora poco explotadas con Italia.
Y vuelvo una vez màs, al antipático reclamo de información seria y comprometida, que debería llegarle a la gente y que sirva para modificar sus vidas o para hacerlas màs expansivas en búsquedas y hallazgos de nuevas oportunidades.
Nuestra Italia es una tierra madre plena de historias culturales que aquí recibimos con mucha aceptación. Pero también puede ser para nosotros, no sólo la plataforma sino el puente, hacia una Europa que puede necesitar de los italianos en América, mucho màs de lo que nosotros imaginamos.
En el plano de la cultura, de la interacción económica, del acceso a nuevas tecnologías en las que el viejo continente nos supera ampliamente, sobre todo si hablamos de Centro y Latinoamérica, y en tantos otros campos que pueden incluso tener que ver con el acceso a poder llevar nuestros productos, a nivel regional, a interactuar en mercados en donde podrían tener alta aceptación.
No digo que no existan casos en los que estos intercambios no se estén dando. Pero las oportunidades deberían ser colectivas.Y para eso no hay otro camino que el que los representantes oficiales de los Organismos que correspondan (y con sedes diplomáticas en nuestros países), informen constantemente a través de campañas de difusión , a nuestras comunidades.
No les parece?
editora@italianosenamerica.com