La discusión sobre la publicación, hecha días atrás, de la foto del hijo de Jennifer Zacconi, asesinada a los nueve meses de embarazo, por su pareja de 34 años, desatò una polèmica en Italia que a mi juicio debería estar en segundo orden.
La foto que muestra a Hevan, el niño muerto, vestido de blanco,publicada en el giornale Il Gazzettino despertò rechazos y aprobaciones y conmocionó el ambiente periodístico italiano, que se debatía en vaivenes éticos sobre el sentido de tal foto.
Sin embargo, y sin querer restarle importancia a tal discusión, que es eterna, creo que el principal motivo ético, cìvico y urgente de discusiòn deberìa ser plantearse el tema de fondo, no pocas veces relatado desde este portal ; la brutal violencia , en tantos casos asesina, cometida en contra de mujeres y la doble moral de muchos hombres, que se acaba cuando comienza el doble compromiso.
En este caso , negando su paternidad no deseada, Lucio Niero , decidiò el camino criminal de la muerte, no suya, por cierto.
O quien sabe....cuán vivo quedará por dentro, luego del doble crímen que cometió y con toda la sociedad italiana y mundial viendole la cara al hijo que no dejó vivir.Ni a su madre, a la que intentó enterrar viva.
LA foto de Hevan fue tomada por su abuela, luego de la autopsia que le realizaran a Jennifer y no está despertando sólo una discusión periodística sino también remite o favorece la tesis católica de que el feto es un ser humano, en contra de quienes defienden el aborto y optan por una postura diversa. Pero caer en estos temas, por ahora accesorios, sería restarle importancia al hecho que quisiera dejar sentado como pimordial : el buscar los orígenes de la violencia, que meses atrás incluso dejó otro caso tristemente cèlebre en los medios :el de Tommasso Onofri.
Si las sociedades no son capaces de reconocer y sanar sus males , entonces sólo les queda el camino de incrementar sus enfermedades.
Volviendo a Jennifer Zacconi, sus padres dieron a publicidad la foto, con la esperanza de que la sociedad y la ley contemplen que fue un doble crímen el cometido por el ASESINO (confeso) de la veinteañera y su hijo, y a quien muchos le auguramos una categórica prisión de por vida.
La condena social y jurídica, no debe olvidar que millones de casos similares a èste se comenten en el mundo bajo la línea gris de la falta de políticas claras de educación, difusión y prevención en el plano de la NO violencia contra las mujeres y niños-as.
Es una pena que cuando nos escuchan, tantas veces sea tarde.