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Buenos Aires,

 

La batalla final

dI Silvia Garnero
  Romano Prodi- Silvio Berlusconi

 

Buenos Aires, 8 de abril, 2006

 
Horas decisivas viven los votantes italianos atrapados en una elección por la continuidad de Berlusconi o el cambio que promueve L´Unione, visiblemente más moderada en sus denuncias y discursos públicos.

La República italiana  está  hoy empantanada en su economía, con miles de fuentes de empleo menos , y un evidente y (encuestado) desencanto de las generaciones más jóvenes por su presente y futuro en la península,que los lleva a emigrar de su país.

Para quienes creíamos que Latinoamérica ofrecía a veces exóticos y hasta bizarros escenarios políticos , hoy parte de la clase dirigente italiana nos demuestra que en esa materia, no está todo dicho.

Desde la cuna del derecho y la ciencia política más admirada del mundo , leimos  en las útlimas semanas, frases como las siguientes ;  "Grazie a tutti, siete commoventi e state sicuri, domenica e lunedì vinceremo perché non siamo coglioni".

Palabras de Berlusconi en el cierre de su campaña, en Nápoles, acompañado por los funcionarios Ferdinando Casini y Giancarlo Fini, Ministro de Relaciones Exteriores, que semanas atrás había sugerido que el Premier debía bajar el tono de sus delcaraciones y reconocer que  en Italia existían problemas.

L´Unione, en tanto , que cerró este viernes su campaña en Roma, en la Plaza del Pueblo, mostró a su líder Romano Prodi, con un discurso primaveral y de bajo tono ; "La primavera sta per arrivare- con il governo del centrosinistra. Il futuro passa attraverso le nuove generazioni, deluse da una politica gestita solo come strumento di potere".

 Para Berlusconi, "L'Italia e' chiamata a una scelta di campo e di destino: tra la nostra Italia e l'Italia della sinistra, delle tasse, degli insulti e delle menzogne'.

 Sin embargo, quien primero utilizó el término (insulto) "coglioni" fue el Premier, al referirse a quienes pudieran votar por la centro-izquierda de Prodi.

Aunque un día después sugirió que esa palabra fué usada "afectuosamente" y que en realidad aquellos electores serían "masoquistas" si votaran por Prodi, puesto que no "defienden sus intereses".

"Hemos dicho ya mil veces que el problema de los impuestos no es verdad. Quien ha vendido sueños ahora quiere vender miedo. Creo que ha llegado la hora que los electores escuchen nuestro programa y no sus mentiras", dijo Prodi , mientras Berlusconi basaba parte de sus discursos en la acusación de que la izquierda aumentaría las tasas.

Desde esta fuerza política, también llegaban comunicados a las redacciones, señalando que en los últimos días, Forza Italia ( de Berlusconi) enviava mensajes de textos a los celulares de los ciudadanos, hasta cinco por día, invitando a votar por esa fuerza electoral, lo que para la izquierda es un claro síntoma de violación a las reglas electorales, sugiriéndoles a la población que recibía dichos mensajes, acudir a la policía o a la Autoridad pública de Seguridad.

 El gran debate entre ambos canditatos, televisado el lunes pasado, demostró una guerra por ganar votos centrada en los impuestos , la participación "rosa" en política (y la de ellos de qué color podría ser?), y la retirada -o no- de las tropas italianas de Irak, que para la izquierda sería en "la forma más rápida posible", dada su proclamada oposición, al menos en campaña, hacia la alineación que hoy tiene Italia con Estados Unidos.

Pero todo no quedó ahí y la calma del profesor Prodi pasó al insulto cuando dijo ,citando a George Bernard Shaw, "que Berlusconi se apoya en los números como los borrachos se apoyan en las farolas; no para buscar la luz sino para sostenerse". La frase , provocó la inmediata ira del  Premier que, interrumpiendo a su opositor, le dijo que nadie le podía llamar borracho y que se merecía un respeto, tras lo cual lo llamó a Prodi "útil idiota de la izquierda" y que estaba siendo utilizado por sus "socios comunistas".

En fin, la elección, está en manos de los connacionales, que ya votaron en el exterior, y en quienes desde la península, lo harán en las próximas horas.

Las encuestas, que días antes de su veda daban cierta ventaja de 3 a 5 puntos para la coalición centro-izquierda, son hoy una incógnita que en todo caso llevarán a un resultado que tal vez acomode diferente el juego de poder, pero con los mismos representantes, de uno y otro lado.

Ojalá triunfe el diálogo y la tolerancia, la buena gestión y la calidad de vita para todos los italianos que han sabido construir una resistente democracia a lo largo de su historia política. 


 
Berlusconi en el cierre de su campaña en Nápoles-Ansa.
Romano Prodi al cierre de su campaña electoral.
 
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